Este edificio se ha marcado como objetivo desarrollar un proyecto que se acerque lo más posible a un balance energético positivo; es decir, que el propio edificio sea capaz de generar, a lo largo del año, tanta energía como la que necesite consumir para alcanzar los niveles de confort.
De esta forma se plantea un diseño formal y constructivo con especial interés en los factores energéticos y medioambientales, por lo que adquieren gran importancia el estudio de las vistas y de las orientaciones.
Como resultado, se propone la construcción de un bloque de viviendas en cada una de las parcelas de la C-5, formando una “L” abierta al sur y al oeste. La edificación residencial sobre rasante se distribuye en cuatro portales, dos de VPT y dos de vivienda libre, mientras que la edificación bajo rasante, destinada a garaje mancomunado con plazas de aparcamiento, trasteros y sala de instalaciones, ocupa la práctica totalidad de la manzana.
Se trata de un edificio de B+8+A, con uso residencial, concentrando la edificabilidad residencial en las nueve plantas elevadas.