El edificio se proyecta como un bloque aislado con planta en forma de “L” y cinco alturas sobre rasante (planta baja más cuatro plantas elevadas). Las fachadas principales son las interiores, orientadas al oeste, configurando el espacio urbano central.
Las plantas de sótano albergan trasteros, plazas de aparcamiento y los locales destinados a instalaciones, incluida la sala de calderas. Ambas plantas quedan completamente enterradas.
La planta baja se destina principalmente a uso comercial e incorpora los accesos al edificio mediante cinco portales situados en las fachadas exteriores de la “L”, orientadas al este. Los portales se encuentran al nivel de la urbanización, garantizando la accesibilidad para personas con movilidad reducida.
Con el objetivo de favorecer la permeabilidad entre el gran espacio público central de la plaza y el resto de la urbanización, la planta baja no ocupa toda la superficie del edificio, dejando libre la parte central o articulación de la “L”, a excepción del portal 3 y de la rampa de acceso al garaje.
Constructivamente, el edificio se divide mediante cuatro juntas de dilatación en cinco bloques: uno correspondiente al núcleo central y dos en cada brazo, simétricos entre sí. Cada uno dispone de un núcleo de comunicación vertical con iluminación cenital de la escalera, sin necesidad de abrir huecos a fachada.
La imagen exterior se resuelve mediante un aplacado de piedra en dos colores, diferenciando un zócalo correspondiente a la planta baja comercial, una banda continua y perimetral en la planta cuarta y agrupaciones de ventanas que generan bandas horizontales continuas en las fachadas interiores y una composición más fragmentada en las fachadas exteriores.